¿Hermoso? Por supuesto. ¿Funcional? Sí, en los siglos XVII y XVIII. El Barroco es uno de los estilos arquitectónicos más reconocidos y apreciados por la gente alrededor del mundo. La exageración de detalles hasta en último centímetro cuadrado deja boquiabierto a cualquier espectador. Aún así, este rebuscado estilo responde a una época y esa época NO es la nuestra.
Las sociedades cambian y por lo tanto también sus necesidades. En el barroco, por ejemplo, el espacio público era muy importante para que el gobierno presumiera todo lo que no tenía y lo que no, también. Es por eso que encontramos fuentes atiborradas de esculturas de niñitos haciendo pipí (pueden variar) en plazas públicas del siglo XVII.
En México, el barroco adquirió mucha fuerza. Las casas señoriales albergaban un estilo de vida que hoy no funcionaría en el mismo espacio. ¿De qué le serviría a un millonario tener un corral de cerdos en el traspatio? Probablemente para nada bueno, sin mencionar los olores que disfrutaría todos los días.
La gente evoluciona y con ellas los espacios que habitan. En la actualidad, una accesoria de una casa barroca sería el equivalente a una casa de interés social. Las proporciones de habitaciones simplemente ya no son las mismas. Y, por supuesto, sería imposible que una familia pobre poseyera una casa señorial hace dos siglos.
Es necesario entender que la arquitectura también cambia. Quedarse en el pasado sólo tiene resultados como éste.
![]() |
| Casa de algún genio "barroco" en Mexicali, México. |
Así que supéralo.



0 comentarios:
Publicar un comentario