Es difícil, a veces triste de oír, pero la realización de proyectos en nuestro país dista de ser un tema del que los mexicanos podamos discutir sin esconder la cabeza en la tierra. No es sorpresa enterarse de que el nuevo Museo Rufino Tamayo no alcance su materialización porque el terreno prometido fue "asignado por la administración anterior" y a la presente se le olvide que el proyecto alguna vez existió, pero eso sí, el dinero no sufrió el mismo destino.
Por otra parte, la tierra del sueño americano, donde las leyes se cumplen y los edificios se levantan a tiempo, se ve afectada por las complicaciones del mundo de la construcción.
En el 2008, se llevó a cabo una competencia para diseñar el nuevo memorial para el presidente americano número 34. El memorial de "Ike" Eisenhower, se convertirá en el primero a un presidente gringo desde 1997. Muchos piensan que un memorial en el siglo 21 no tiene sentido, pero aún así los gringos están determinados a completarlo. Para esto, contrataron finalmente al starchitect, Frank Gehry, el creador de edificios como el Walt Disney Concert Hall y el Museo Guggenheim Bilbao
Pues no faltó mucho para que se presentara el desmadre. ¡Oh sorpresa! a muchísimos no les gusta el diseño. Me empieza a oler a taco. No sólo eso, sino que también están exigiendo que el comité que seleccionó a Gehry para encabezar el proyecto explique por qué esta sola selección costó 16 millones que puso el gobierno estadounidense. Uno de los que exigen explicaciones, cual diputado mexicano, es la National Civic Art Society, que además de demandar justificaciones hizo su propio concurso extra-oficial que resultó en una propuesta 'clásica', o sea, una parodia de arquitectura griega con estatuas de Eisenhower. Jajajá, qué pendejos.

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